Ayudando a los pequeños a manejar grandes emociones
Los bebés, los niños pequeños y los preescolares tienen emociones intensas y aún no son capaces de controlar sus impulsos. Sus emociones fuertes pueden llevarlos a gritar, golpear, tirar cosas y más. Parte de este comportamiento es simplemente una parte normal del desarrollo de la primera infancia. No significa que su hijo sea malo. Tampoco significa que ustedes sean malos padres.
Alrededor de los 18 meses, los niños empiezan a darse cuenta de que son personas distintas de sus padres. Empiezan a expresar lo que les gusta y lo que no. ¡Quieren ser lo más independientes posible! Al mismo tiempo, aún no comprenden la lógica. Todavía les cuesta mucho esperar y controlarse. Quieren lo que quieren cuando lo quieren. Esto es normal. Su trabajo consiste en ayudarles a aprender a manejar estas emociones intensas de una manera segura.
Los mejores consejos para manejar comportamientos difíciles
Mantenga la calma. Esto es lo más importante que puede hacer cuando su hijo se porta mal.
Frene el comportamiento. Por ejemplo, aleje a su hijo del niño al que le está pegando. Sea firme, pero no brusco.
Muéstrele que comprende sus sentimientos. Dígale: "Estás enojado porque tu amigo te quitó el juguete. Está bien sentirse enojado. Pero no está bien pegarle".
Enséñele qué debe hacer. Explíquele y demuéstrale a su hijo lo que puede hacer: "Puedes decir: '¡Eso es mío! ¡Estoy jugando!'".
Después, explíquele lo que pasó. Dígale: "Cuando le diste un golpe a tu amigo, le dolió y se puso a llorar". O "Cuando tiraste el juguete al suelo, se rompió".
Más adelante, también podría hablar sobre otras formas de expresar los sentimientos de enojo. Su hijo puede brincar, chocar los pies contra el suelo o pegar los cojines del sofá cuando está enojado.
También puede ser útil buscar patrones de comportamiento. Fijarse en los momentos en los que su hijo se siente estresado puede ayudarle a adelantarse a los acontecimientos. Por ejemplo, quizá note que su hijo tiende a ponerse de mal humor cuando tiene hambre o está cansado. Tener a la mano algo para comer después de la escuela o hacer los mandados después de la siesta les puede facilitar las cosas a ambos.
Algunas cosas que no le ayudarán
Reaccionar de forma exagerada. Cuanto más molesto se muestre, más probable es que el comportamiento continúe. La reacción que usted tenga (incluso si es negativa) le prestará atención a su hijo.
Castigarlos o avergonzarlos. Los niñitos recién están aprendiendo las reglas. Y el castigo puede causarles miedo. El miedo y la vergüenza no los ayudarán a aprender. Además, el castigo no les enseña a los niños qué es lo que realmente deberían hacer en su lugar.
Negociar demasiado. Cuando a un niño se le permite negociar demasiado, descubre que en verdad las reglas no son concretas. Contar con reglas consistentes hace que los niños se sientan seguros.
Exigir una disculpa. Aunque es cierto que a los niños pequeños se les puede obligar a decir "lo siento", eso no significa que realmente se sientan arrepentidos. Necesitan primero comprender qué fue lo que hicieron que estuvo mal. Y luego, entender cómo eso afectó a la otra persona. (Hasta los adultos a veces necesitamos tiempo para pensar antes de pedir perdón.)
10 maneras de ayudarle a su hijo a aprender y crecer
Capte a su hijo cuando se esté portando "bien". Déle más atención a los comportamientos que le gustaría ver. Y menos a los que no le gustan.
Establezca rutinas y cúmplalas: tener horarios fijos para las comidas, la siesta y la hora de acostarse cada día hace que haya menos discusiones y berrinches.
Prepárese para los cambios a lo largo del día: si le dice a su niño lo que va a suceder a continuación, le ayudará a adaptarse y podrá evitar los berrinches.
Establezca límites y explíqueles por qué: al informar a su hijo sobre las reglas, le ayudará a comprender lo que debe hacer (o no hacer).
Dé instrucciones claras y sencillas: póngase a la misma altura que su hijo y explíquele exactamente cómo quiere que haga las cosas, hablándole con voz tranquila y amable. Procure que las instrucciones sean sencillas: no más de 2 o 3 pasos.
Cuando sea posible, ofrézcale opciones: ofrecerle a un niño la posibilidad de tomar decisiones le puede ayudar a sentirse más en control.
Asocie las consecuencias con la acción: si su hijo sigue lanzando la pelota en la casa después de haberle recordado que no lo haga, guarde la pelota. Explíquele con calma: "Veo que te cuesta escucharme, así que te ayudaré. La pelota se guardará hasta esta tarde". Después, ofrézcale una opción de dos actividades más aceptables.
Prepare un kit de herramientas: ayúdele a su hijo a aprender maneras de calmarse, ya sea respirando profundamente o leyendo un libro. Sugíeraselas en los momentos difíciles.
Sea un ejemplo a seguir: la forma en que usted reacciona ante una situación difícil le enseña a su hijo cómo reaccionar. Le est á enseñando a manejar las emociones fuertes.
Busque apoyo. Los comportamientos de un niño pueden generar frustración. Si el comportamiento de su hijo le molesta o le hace perder los papeles, hay ayuda disponible. Hable con su proveedor de atención médica o con alguno de los profesionales que apoyan a su familia sobre las opciones disponibles en su comunidad.
Los bebés, los niños pequeños y los preescolares tienen emociones intensas y aún no son capaces de controlar sus impulsos. Sus emociones fuertes pueden llevarlos a gritar, golpear, tirar cosas y más. Parte de este comportamiento es simplemente una parte normal del desarrollo de la primera infancia. No significa que su hijo sea malo. Tampoco significa que ustedes sean malos padres.
Alrededor de los 18 meses, los niños empiezan a darse cuenta de que son personas distintas de sus padres. Empiezan a expresar lo que les gusta y lo que no. ¡Quieren ser lo más independientes posible! Al mismo tiempo, aún no comprenden la lógica. Todavía les cuesta mucho esperar y controlarse. Quieren lo que quieren cuando lo quieren. Esto es normal. Su trabajo consiste en ayudarles a aprender a manejar estas emociones intensas de una manera segura.
Los mejores consejos para manejar comportamientos difíciles
Mantenga la calma. Esto es lo más importante que puede hacer cuando su hijo se porta mal.
Frene el comportamiento. Por ejemplo, aleje a su hijo del niño al que le está pegando. Sea firme, pero no brusco.
Muéstrele que comprende sus sentimientos. Dígale: "Estás enojado porque tu amigo te quitó el juguete. Está bien sentirse enojado. Pero no está bien pegarle".
Enséñele qué debe hacer. Explíquele y demuéstrale a su hijo lo que puede hacer: "Puedes decir: '¡Eso es mío! ¡Estoy jugando!'".
Después, explíquele lo que pasó. Dígale: "Cuando le diste un golpe a tu amigo, le dolió y se puso a llorar". O "Cuando tiraste el juguete al suelo, se rompió".
Más adelante, también podría hablar sobre otras formas de expresar los sentimientos de enojo. Su hijo puede brincar, chocar los pies contra el suelo o pegar los cojines del sofá cuando está enojado.
También puede ser útil buscar patrones de comportamiento. Fijarse en los momentos en los que su hijo se siente estresado puede ayudarle a adelantarse a los acontecimientos. Por ejemplo, quizá note que su hijo tiende a ponerse de mal humor cuando tiene hambre o está cansado. Tener a la mano algo para comer después de la escuela o hacer los mandados después de la siesta les puede facilitar las cosas a ambos.
Algunas cosas que no le ayudarán
Reaccionar de forma exagerada. Cuanto más molesto se muestre, más probable es que el comportamiento continúe. La reacción que usted tenga (incluso si es negativa) le prestará atención a su hijo.
Castigarlos o avergonzarlos. Los niñitos recién están aprendiendo las reglas. Y el castigo puede causarles miedo. El miedo y la vergüenza no los ayudarán a aprender. Además, el castigo no les enseña a los niños qué es lo que realmente deberían hacer en su lugar.
Negociar demasiado. Cuando a un niño se le permite negociar demasiado, descubre que en verdad las reglas no son concretas. Contar con reglas consistentes hace que los niños se sientan seguros.
Exigir una disculpa. Aunque es cierto que a los niños pequeños se les puede obligar a decir "lo siento", eso no significa que realmente se sientan arrepentidos. Necesitan primero comprender qué fue lo que hicieron que estuvo mal. Y luego, entender cómo eso afectó a la otra persona. (Hasta los adultos a veces necesitamos tiempo para pensar antes de pedir perdón.)
10 maneras de ayudarle a su hijo a aprender y crecer
Capte a su hijo cuando se esté portando "bien". Déle más atención a los comportamientos que le gustaría ver. Y menos a los que no le gustan.
Establezca rutinas y cúmplalas: tener horarios fijos para las comidas, la siesta y la hora de acostarse cada día hace que haya menos discusiones y berrinches.
Prepárese para los cambios a lo largo del día: si le dice a su niño lo que va a suceder a continuación, le ayudará a adaptarse y podrá evitar los berrinches.
Establezca límites y explíqueles por qué: al informar a su hijo sobre las reglas, le ayudará a comprender lo que debe hacer (o no hacer).
Dé instrucciones claras y sencillas: póngase a la misma altura que su hijo y explíquele exactamente cómo quiere que haga las cosas, hablándole con voz tranquila y amable. Procure que las instrucciones sean sencillas: no más de 2 o 3 pasos.
Cuando sea posible, ofrézcale opciones: ofrecerle a un niño la posibilidad de tomar decisiones le puede ayudar a sentirse más en control.
Asocie las consecuencias con la acción: si su hijo sigue lanzando la pelota en la casa después de haberle recordado que no lo haga, guarde la pelota. Explíquele con calma: "Veo que te cuesta escucharme, así que te ayudaré. La pelota se guardará hasta esta tarde". Después, ofrézcale una opción de dos actividades más aceptables.
Prepare un kit de herramientas: ayúdele a su hijo a aprender maneras de calmarse, ya sea respirando profundamente o leyendo un libro. Sugíeraselas en los momentos difíciles.
Sea un ejemplo a seguir: la forma en que usted reacciona ante una situación difícil le enseña a su hijo cómo reaccionar. Le est á enseñando a manejar las emociones fuertes.
Busque apoyo. Los comportamientos de un niño pueden generar frustración. Si el comportamiento de su hijo le molesta o le hace perder los papeles, hay ayuda disponible. Hable con su proveedor de atención médica o con alguno de los profesionales que apoyan a su familia sobre las opciones disponibles en su comunidad.
Última actualización:
16/7/26


