Cuando Suceden Cosas Difíciles: Cómo el Trauma Afecta a los Niños Pequeños
Los niños pequeños, incluso los bebés, perciben cuando algo aterrador o difícil ocurre a su alrededor. Más de 1 de cada 5 bebés pasa por una experiencia dura —como la separación de uno de sus padres— durante sus primeros tres años de vida. Ayuda saber cómo reconocer el trauma y lo que se puede hacer para ayudar.
¿Qué es un trauma?
Un trauma es una circunstancia que genera temor o inseguridad. Esto puede ser:
Estar herido o ver cómo otros resultan heridos
La pérdida de uno de los padres
Grandes cambios, como un divorcio o una separación prolongada de un ser querido
El trauma puede ocurrir durante un solo evento o puede involucrar una serie de eventos a lo largo del tiempo.
Lo que podría notar
Los niños pequeños quizá no tengan palabras para expresar sus sentimientos. Lo muestran con sus acciones. Puede que usted observe:
Llora más de lo habitual
Quiere estar muy cerca de usted
Tiene dificultades a la hora de dormir, comer, o para ir al baño
No quiere jugar
Se enoja o se porta mal
Vuelve a sus hábitos de bebé, como chuparse el dedo
Estas reacciones son normales. No significa que algo esté mal por siempre.
Lo que ocurre en el cerebro
Cuando un niño no se siente seguro, su cerebro entra en "modo de protección." Si el estrés persiste durante mucho tiempo, el cerebro comienza a programarse para estar siempre atento al peligro. Esto puede dificultar el aprendizaje, el jugar y la conexión con los demás.
La parte positiva es que el cerebro de un pequeño puede superarlo. Se fortalece con el amor y una sensación de seguridad. Cuando tiene a su lado a adultos comprensivos que le brindan consuelo y protección tras una experiencia que le ha asustado, es muchísimo más probable que el niño mejore y salga adelante.
Cómo los cuidadores ayudan
Mostrarse tranquilo, cariñoso y constante tiene un gran impacto positivo en los niños.
Cuando mantiene las rutinas diarias, los niños se sienten más seguros, incluso cuando la situación parece incierta.
Dígale lo que ve: "Pareces estar asustado. Yo aquí estoy para apoyarte". Eso le ayuda a su hijo a comprender sus propios sentimientos.
Ofrézcale a su hijo maneras adecuadas de expresar sus sentimientos, ya sea dibujando, jugando roles o contando historias. Eso le ayudará a procesar temas difíciles.
Dedique tiempo para divertirse, para reír y estar juntos. Así le recordará a su hijo que los momentos felices siguen siendo parte de la vida.
Si su hijo está teniendo dificultades para aprender, para jugar o para conectarse con los demás, hable con el proveedor de atención médica de su hijo o con uno de los profesionales que brindan apoyo a su familia.
Los niños pequeños, incluso los bebés, perciben cuando algo aterrador o difícil ocurre a su alrededor. Más de 1 de cada 5 bebés pasa por una experiencia dura —como la separación de uno de sus padres— durante sus primeros tres años de vida. Ayuda saber cómo reconocer el trauma y lo que se puede hacer para ayudar.
¿Qué es un trauma?
Un trauma es una circunstancia que genera temor o inseguridad. Esto puede ser:
Estar herido o ver cómo otros resultan heridos
La pérdida de uno de los padres
Grandes cambios, como un divorcio o una separación prolongada de un ser querido
El trauma puede ocurrir durante un solo evento o puede involucrar una serie de eventos a lo largo del tiempo.
Lo que podría notar
Los niños pequeños quizá no tengan palabras para expresar sus sentimientos. Lo muestran con sus acciones. Puede que usted observe:
Llora más de lo habitual
Quiere estar muy cerca de usted
Tiene dificultades a la hora de dormir, comer, o para ir al baño
No quiere jugar
Se enoja o se porta mal
Vuelve a sus hábitos de bebé, como chuparse el dedo
Estas reacciones son normales. No significa que algo esté mal por siempre.
Lo que ocurre en el cerebro
Cuando un niño no se siente seguro, su cerebro entra en "modo de protección." Si el estrés persiste durante mucho tiempo, el cerebro comienza a programarse para estar siempre atento al peligro. Esto puede dificultar el aprendizaje, el jugar y la conexión con los demás.
La parte positiva es que el cerebro de un pequeño puede superarlo. Se fortalece con el amor y una sensación de seguridad. Cuando tiene a su lado a adultos comprensivos que le brindan consuelo y protección tras una experiencia que le ha asustado, es muchísimo más probable que el niño mejore y salga adelante.
Cómo los cuidadores ayudan
Mostrarse tranquilo, cariñoso y constante tiene un gran impacto positivo en los niños.
Cuando mantiene las rutinas diarias, los niños se sienten más seguros, incluso cuando la situación parece incierta.
Dígale lo que ve: "Pareces estar asustado. Yo aquí estoy para apoyarte". Eso le ayuda a su hijo a comprender sus propios sentimientos.
Ofrézcale a su hijo maneras adecuadas de expresar sus sentimientos, ya sea dibujando, jugando roles o contando historias. Eso le ayudará a procesar temas difíciles.
Dedique tiempo para divertirse, para reír y estar juntos. Así le recordará a su hijo que los momentos felices siguen siendo parte de la vida.
Si su hijo está teniendo dificultades para aprender, para jugar o para conectarse con los demás, hable con el proveedor de atención médica de su hijo o con uno de los profesionales que brindan apoyo a su familia.
Última actualización:
16/7/26


